Jun 1, 2015

Pensamientos...


¿No encuentras raro el hecho de que un completo extranjero, alguien que nunca ha respirado a tu lado, alguien que nunca ha compartido un pensamiento contigo, alguien que ni siquiera sabes que existe, pueda convertirse en todo lo que vale en este mundo?

Somos algo raro, los humanos, no somos los únicos capaces de sentir, pero si nos puedo considerar como uno de los más expresivos. Nacimos solos, somos completamente independientes, somos capaces de forjar nuestros destinos con las herramientas que uno mismo construya o adquiera y traiga a la mesa, sin embargo... eso no es suficiente, en algunos casos. Siempre he creído en que el amor existe, te hace sentir extremadamente feliz, orgulloso, eficaz, útil, capaz de canalizar una exuberante cantidad de energía y hacer que el mundo gire a tu favor. Todo es perfecto, dentro de imperfecciones, todos ganan. También existe esa otra parte del amor, la cual nos quita todo eso. En su etapa más sencilla, simplemente te da tristeza, te conviertes en una persona vulnerable a los recuerdos de memorias encantadoras las cuales nunca volverán. En su peor etapa, se convierte en odio, te enfoca a todo lo equivocado de esa persona, te consume hasta que te olvides de ese otro ser. Como ya dije, mientras todo funciona, todos ganan, en especial si amor es duradero y sincero, desafortunadamente no todo es eterno y aun si pierdes a esa otra persona amándola... es igual de devastador.

El amor, sin lugar a dudas, es un negocio para perder.

A nadie le gusta perder, y si sabemos que la pérdida es prácticamente inevitable,  ¿por qué esa ardua tarea de buscar lo que inevitablemente será dolor? No soy un experto en el tema, pero si un recién testigo de lo que es sentir amor, y la respuesta es sencilla. Porque vale la pena. Vale la pena entregar todo tu ego, toda tu amargura,  toda la comodidad de la soledad, vale la pena entregar TU VIDA por algo que amas. Cierto, hay que amarse, hay que amarse para amar a otros, hay que amarse para poder apreciar lo que es compartir y sentir que tu valor como un ser viviente y pensante sigue aumentando cada día. Pero hay personas que no tienen mucha experiencia en lo que es auto-valorizarse. Hay personas que buscarán quien hacerlos sentir bien.

Yo pensaba que era una de esas personas. Yo pensaba que no tenía valor, yo pensaba que podía esconder lo que veía desagradable en mi al sumergirme en aguas sucias, en estar inconsciente, en que mi valor se definía por pertenencias materiales o simplemente en otras personas para sentirme útil de manera forzada. Pude aclarar mi mente y ver que yo no tenía que ser así y que era posible darme valor, tal vez no pensaba que yo fuese un ser especial, pero tampoco era insignificante. Necesitaba seguir reponiéndome. En medio de esa sanación, conocí a un ser completamente diferente a mi, que retaba todo tipo de entendimiento a las cosas que yo daba por alto. Yo no sabía que tanto yo dejaba desperdiciar al ser... bueno... yo. Entendía muchas cosas del pasado, la mayoría fracasos, pero no entendía como no repetirlos hasta que llegó esta persona.

No me considero un romántico, tampoco de piedra, cuando siento algo, es bastante fuerte. Hasta ahora esta es mi prueba más contundente, la piedra-- no, la montaña más... maravillosa, majestuosa y hermosa que se ha topado en mi camino. El problema fue que dejé resbalarme cuando estaba en el tope, aun no termino de caer, con cada vuelta, con cada segundo que sigo rodando, sigo golpeando fuertemente las piernas, brazos, cabeza, espalda, pero donde más duelen es en el pecho.

Dicen que el corazón es de esta forma ♥, que el corazón no forma parte del amor porque el amor es una respuesta de químicos en nuestro cerebro, pero es mi sincero pensar que es de adultos, no niños, admitir que así es como se siente todo el dolor dentro del pecho. Todo falla, todo duele, y el cerebro se convierte en tu peor enemigo, mientras en tu pecho sientes, en tu cabeza sólo te torturas. Prefiero pensar que el corazón si es quien se encarga del amor.

Y es en ese corazón en que guardo a quien una vez fue una desconocida, una sombra más en un árbol, ahí arriba estuvo mientras yo me fijaba en las raíces sin darme cuenta que después del tronco que te agarra a este mundo, existe más vida. Y es más hermosa aun cuando creces a ser hoja y comparten esa misma rama en esa sombra.

Si algún día mi pensar cambiara, no borraría estas palabras, porque son verdaderas hoy. Hoy es cuando escribo. Hoy es cuando siento. Sigo diciendo que amo a quien ahora mismo no está a mi lado, sin importar que pase después.

Te amo, Yaderis.


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